Lo que hacemos

No es importante haber dibujado antes o no. Incluso aún cuando fuéramos especialmente torpes o negados para el dibujo vamos a sorprendernos. Realmente, cuanto menos has dibujado más te extraña el resultado.

Hay a quienes nunca se les ha dado bien, dejaron los lápices de colores y los pinceles ya en el colegio y su sorpresa es muy grande al terminar el taller. Los hay que dibujaban bien de niños y les gustaba pero lo abandonaron paulatinamente, o quizás algunos de los que vengan estudiaron arquitectura o incluso Bellas Artes y llegaron a tener un cierto dominio, pero dejaron de practicar un día. Esto es para todos y no hay que separarnos por niveles porque todos tenemos dentro la capacidad de crear, de expresar nuestras emociones a través del dibujo y somos mejores artistas de lo que pensamos. Unos recuperan lo olvidado y lo mejoran, otros descubren lo que nunca fueron capaces de sacar a relucir en el colegio.

Por otra parte, la capacidad de relajarnos, de llegar a estados cercanos a la meditación a través del dibujo es enorme. Nos divertimos y sentimos gran satisfacción al ver que creamos cosas curiosas, interesantes o bellas. Dibujar nos proporciona paz y equilibrio interior. Es cuestión de probar y, como el cambio para mejor será evidente, se llega a la conclusión de que valemos más de lo que creemos, que tenemos capacidades latentes, dormidas, que no usamos y que tenemos la posibilidad de mejorar nuestro humor, nuestro estado de ánimo y nuestra seguridad en nosostros mismos. Descubrir que tenemos esa capacidad nos aporta confianza y es extrapolable a todas las demás facetas de nuestra vida.

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