Lo que hacemos

Durante un curso de oratoria con el gran Alfredo Mantiovani decidimos seguir debatiendo sobre los interesantśimos asuntos que tratábamos. Decidimos darle un poco de forma e invitar a quien quisiera venir.

Nos vamos a reunir para hablar de los temas que nos interesen, con dinámicas orientadas a desarrollar habilidades como la retórica, la oratoria, la persuasión, la comunicación y la negociación.

Y por supuesto, entrenaremos nuestra capacidad de tolerancia y escucha de las opiniones distintas.

En general lo que haremos será exponer individualmente nuestro discurso y luego debatiremos sobre el tema y sobre las técnicas que hemos usado para la exposición.

A continuación te ponemos unas directrices básicas para cuando quieras preparar tu discurso:

1 - Piensa: ¿qué quieres conseguir? Construye desde ahí la idea central y dale un título corto y con fuerza.

2 - ¿A quién quieres convencer? ¿A los que ya piensan como tú o a los que piensan al contrario? No critiques la actitud previa de tu audiencia frente al problema. Admite de antemano sus decisiones (previas o futuras) para evitar ponértelos en contra y conseguir que te escuchen con atención.

3 - Expón tus argumentos con claridad y concisión, pero no te dejes intimidar por la situación y termínalos correctamente, como si los estuvieras escribiendo.

4 - Evita las muletillas (eeeeeh). Nada delata más a un orador inexperto. Ensaya un poco antes del discurso.

5 - Echa mano de ejemplos, analogías y anécdotas. Que no se te olvide esto, por favor. Le dará color a la exposición.

6 - Ventajas, ventajas y ventajas. Piensa todas las ventajas que tiene adoptar las ideas que propones.

7 - Si te anticipas a algunas de las desventajas de tus propuestas (las que sabes que saldrán en el debate), delimitando su impacto, darás una imagen de honestidad a tu audiencia.

8 - Escríbelo si quieres, para recopilar todas las ideas. Pero en el discurso, salvo que lo quieras hacer leído, llevate por escrito sólo los conceptos recordatorios, en letra grande. Si llevas párrafos o frases largas no te servirán de nada durante el discurso (salvo, como digo, que lo leas todo).

9 - Termina el discurso repitiendo la idea central de inicio, con una frase motivadora y una llamada a la acción clara en la dirección de tu interés.

En todo caso, que sepas que por mucho que lo prepares, nada puede sustituir la práctica real de exponerte frente a una audiencia. Te darás cuenta cómo vas ganando habilidad desde una vez a la siguiente.

La presencia de una cámara también es muy interesante. Es un elemento de gran intimidación que invita a ser más responsable de las propias palabras, y que aumenta la tensión del orador. Resulta fascinante observarse posteriormente a uno mismo, pues en realidad, no tenemos ni idea de cómo nos mostramos frente a los demás.

Por supuesto, sólo se grabará a aquel que lo desee.

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