El diseño es hoy una disciplina clave para el desarrollo de negocios competitivos y comprometidos con las personas. Pero… ¿sabemos qué valor puede aportar el diseño a las organizaciones?
El diseño es una profesión multidisciplinar que tiene como fin desarrollar soluciones que mejoren los productos, servicios, experiencias o negocios. El origen de la disciplina se remonta a finales del siglo XIX y principios del siglo XX y está íntimamente ligada al desarrollo de la industria que se produjo en Europa en aquella época. En nuestros días, el diseño sigue siendo una disciplina clave para la industria, si bien, la revolución a la que responde hoy, es la digital. Disciplinas como el diseño de interacción, el diseño de servicios o el Design Thinking han sido claves para humanizar y transformar la industria del siglo XXI.
El diseño es una disciplina que aporta múltiples beneficios a las organizaciones que lo emplean: permite un desarrollo planificado de productos y servicios, está basado en las necesidades y expectativas del usuario, propone soluciones factibles, comercialmente viables y económicamente rentables. Además, ayuda a reforzar y da coherencia a la estrategia corporativa.
El diseño es, por tanto, un factor clave para la empresa ya que contribuye a la productividad, la innovación, la internacionalización y la competitividad. Pero, ¿sabemos los diseñadores trasladar a nuestros clientes la importancia y el valor de estas aportaciones?
¿A quién va dirigido?
A personas que encargan trabajos de diseño, profesionales de diseño, managers, tecnólogos, diseñadores freelances... En definitiva, a cualquiera que quiera elevar el discurso de lo que el diseño puede aportar dentro de la estrategia empresarial.