Cinematek : Invasión**Cinematek : Invasión**
30/05 @ 20h
**ENTRE BORGES Y LA LUCHA ARMADA: INVASIÓN DE HUGO SANTIAGO**
Por Pablo Gamba
Invasión (1969), el primer largometraje de Hugo Santiago, fue escrito por Jorge Luis Borges y el director, basado en una idea de este mismo escritor y Adolfo Bioy Casares.
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**Otra manera de ver**
A primera vista Invasión podría ser considerada también como uno de esos “relatos que marcan el miedo o extrañeza de una clase poseedora ante el avance de otro amenazante”, los cuales abundan en la literatura argentina, como escribió recientemente Nicolás Prividera en una nota sobre tres películas argentinas recientes.4 Eso explicaría también la actitud de los que no aplauden el filme, puesto que el representante mayoritario de ese “otro” es el peronismo, de acuerdo con Prividera, aunque los orígenes literarios del tema se remontan a El matadero de Esteban Echeverría (1838-1840).
La película se desarrolla en Aquilea, en 1957. Es un año que los guionistas eligieron “porque no proporcionaba ningún dato en especial”, según David Oubiña.5 Pero en la ciudad ficticia hay referentes identificables de Buenos Aires, como la Bombonera, la cancha de Boca Juniors, donde el nombre de la ciudad real puede leerse en un poster. Además, Aquilea fue destruida por Atila en 452, después de tres meses de sitio, lo que podría dar pie para comparar al “otro” con los bárbaros que atacaron al Imperio Romano.
El filme relata la resistencia de un grupo de agentes a un intento de invasión que comienza con la introducción de contrabando de un transmisor de radio a la ciudad. La historia está relatada desde el punto de vista de los defensores, cuya actividad clandestina incluso se presta para identificarlos como un grupo parapolicial. Pero los que torturan son los invasores y los de la resistencia son los que tienen un fin trágico. Eso pareciera darles la razón a los que consideran que se asume en el filme la perspectiva ideológica de El matadero.
Un problema para identificar Aquilea con Argentina es el tipo de realismo de la película. En primer lugar, hay un efecto de extrañamiento en la representación de los límites de la ciudad del filme, que no pueden ser las de Buenos Aires. Así lo explica el director: “Es cierto que en la frontera norte hay islas como si hubiera un delta, eso hay, pero hay otras cosas. Por ejemplo hacia el nor-noroeste hay una frontera montañosa. Cuando lo escribimos con Borges […], cuando escribimos que llegan, pasan, y hay unas montañas en el fondo. Esa transgresión de saber que no era aquí porque había montañas fue una violencia enorme que nos hicimos a nosotros mismos, y nos reímos mucho”.
También crean un efecto de extrañamiento ciertos ruidos que se repiten constantemente. Fueron producidos por Edgardo Cantón en el Laboratorio de Música Electrónica del Instituto Torcuato di Tella. La duda de si sólo forman parte de la banda sonora o los escuchan los personajes es despejada por la escena en la que el agente Lebendiger mueve la cabeza de un lado a otro, como buscando el origen de uno de esos ruidos. Más extrañamente aún, suena como un pájaro en el bowling donde se reúnen los agentes de la resistencia a la invasión, comandados por Herrera. Si en la Aquilea de la película se reconoce visualmente a Buenos Aires, esos sonidos producen la impresión contraria.
Los invasores también son representados de una forma extraña. Algunos son gauchos a caballo, y en ellos podría reconocerse a un “otro” rural. Pero hay un desembarco que podría hacer pensar en marines estadounidenses, y dos imágenes que representan a los que invaden de forma desconcertante: las avionetas de la invasión aérea, que no son aviones de combate, y sobre todo los numerosos automóviles que se reúnen silenciosamente en diversos lugares, con los faros encendidos. Son una presencia tan inexplicable como amenazante. Todo eso invita a hacer diversas conjeturas acerca de qué tipo de invasión se trata, en vez de confirmar lo consabido que se desprende del lugar común literario.
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**Forma sin contenido**
En la medida en que Invasión se despega del registro de la Buenos Aires real y de la reproducción del tópico literario, puede hallarse en ella algo más interesante: ya no el contenido sino la forma del conflicto implícito en el temor al “otro”.
Jung Ha Kang ve de esa manera la película, en un texto titulado “La forma es el mensaje”: “Si la obra de Santiago, Borges y Bioy Casares puede ser leída como una versión fílmica de la escena […] de la violación, la penetración, la invasión de la civitas, la Ciudad […], por una exterioridad amenazante, las características con las cuales esta última es representada hacen imposible de leer como una ‘alegoría histórica’: ni se trata de la barbarie rosista de Facundo ni del peronismo de Casa tomada, ni de un golpe de Estado militar ni de ninguna manifestación política concreta. Si hay política en Invasión, ella se encuentra en un nivel máximo de la ficcionalización, como un grado cero […], como una forma pura. El enfrentamiento puro es la forma pura de la política: ese es el tema de ese ‘cine puro’ que propone Invasión, y es su forma la que nos conduce a él.”
[Cinematek](https://cinematek.be/2026-05-18-20-00/invasion)
[Desistfilm Por Pablo Gamba](https://desistfilm.com/entre-borges-y-la-lucha-armada-invasion-de-hugo-santiago-1969/)
**For Dreamers, Coffee shots, Orezza, eau de Saint-Georges**