Construir un negocio no debería ser un autoempleo glorificado.
La mayoría de los fundadores operan a ciegas:
Compiten por precio, asumen el 100% de la carga operativa y ven cómo sus márgenes se evaporan porque no tienen sistemas predecibles de adquisición y entrega.
Si tu negocio colapsa cuando te desconectas 48 horas, no tienes una empresa - tienes un trabajo mal pagado y de alto riesgo.